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Las concepciones del cuerpo mecánico

©Ana Luisa Baca. Universidad de Puerto Rico. 30 de noviembre de 2002.

  Gran parte de la humanidad en el mundo occidental ha estado fascinada desde siempre con la idea de la mecanización. Los artefactos de relojería se inventaron mucho antes de los que generalmente imaginamos, y ellos fueron los que posibilitaron la introducción de muñecos mecánicos, llamados "autómatas", hacia el siglo XVII. Estos autómatas eran muñecos capaces de bailar, hacer malabares, cantar e imitar el sonido de algunos animales (enlace a una página sobre autómatas).

    Las concepciones acerca del cuerpo humano, antes de la invención de los autómatas, se basaban en nociones aristotélicas que privilegiaban el alma como el principio básico que "animaba" a todos los seres. La complejidad del alma dependía de su lugar en la jerarquía de la naturaleza: plantas, animales y humanos. Las almas superiores -animales y humanos- tenían el poder de la locomoción, la sensación y la imaginación. Además, los humanos tenían un alma racional que era inmortal y estaba separada del cuerpo.

    Más tarde, cuando René Descartes (1596-1650) establece la duda como el método a seguir para descubrir la verdad oculta en la naturaleza, desbanca el conocimiento escolástico, alimentado por las nociones aristotélicas que se habían colado en el pensamiento medieval. René Descartes asignó diez funciones distintas al cuerpo humano basadas en explicaciones mecanicistas: la digestión, la circulación de la sangre, el desarrollo y el crecimiento, la respiración, el dormir, el caminar, la imaginación, la memoria, la percepción, los apetitos y la pasión, y el movimiento del cuerpo. La única que Descartes no incluyó en estas nociones fue la de la Razón.

    Las diez actividades del cuerpo descritas mecánicamente, eran el resultado del trabajo del cerebro y el sistema nervioso, partes que Descartes tuvo la oportunidad de disecar y estudiar detalladamente. Según él, los ventrículos del cerebro se llenaban con un fluído que luego llegaba a distintas partes del cuerpo posibilitando la función de los órganos. Creía que las fibras de los nervios eran tubos huecos por donde lograba pasar ese fluído, como en un mecanismo hidráulico.

    La idea del cuerpo como una máquina hidráulica estuvo inspirada por una fuente en la ciudad de San Germán, provincia de Francia donde Descartes pasó algún tiempo. Esta fuente monumental tenía estatuas de tamaño natural que tendían a moverse cuando los espectadores se acercaban lo suficientemente a ellas, al pisar unos platos ocultos en el suelo, accionando el dispositivo alimentado por la misma fuente. Aparentemente, esto le hizo pensar a Descartes en que los cuerpos de los animales y las personas podían entenderse como autómatas operados mediante mecanismos hidráulicos.

    Descartes tuvo mucho tiempo para desarrollar completamente sus hipótesis acerca del cuerpo como un mecanismo que responde a los estímulos del ambiente, aunque él no usara exactamente estos términos. El modelo mecánico influyó de tal manera las concepciones acerca del propio cuerpo, tanto en el ámbito científico como en el político, que siguen vigentes en la psicología de este nuevo siglo.

 

Referencias:

Fancher, Raymond E. (1979). Pioneers of Psychology. New York: Norton & Company

 

 

   

Yma Ríos Orlandi MA. Educación Preescolar, Guía Montessori y Psicomotricista Relacional Educativa.

   Ana Luisa Baca, MA. Psicología Académica Investigativa, Psicomotricista Relacional Educativa.

rymarana@gmail.com 

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Última actualización: 7 de octubre de 2006